lunes, 21 de octubre de 2013

BIENVENIDA

BIENVENIDOS
 
 
Los niños y niñas necesitan escuchar una y otra vez, lo que se espera de ellos en la casa, en la escuela, en la comunidad y en los medios. Cada uno tiene un rol importante que cumplir, cada uno está en el equipo. Cada uno tiene una participación en el resultado final. por eso en este blog, se hace mencion hacerca de la importancia que los valores para su vida cotidiana.
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 

miércoles, 16 de octubre de 2013

El Valor de la Solidaridad y Amistad

 
LA SOLIDARIDAD
El valor de la solidaridad se manifiesta en reconocer en el bien común, el sentido de una vida exitosa para todos.
Podemos decir que desde el punto de vista psicológico, la solidaridad es una  actitud y un comportamiento; una actitud porque nos inclina a responder favorablemente a las necesidades de nuestro grupo, de nuestro prójimo y una forma de conducta cuando se concretiza en acciones.
La solidaridad también se observa ante la presencia de un determinado ambiente: por ejemplo en los desastres naturales. Algunos opinan que la solidaridad existe más entre los pobres, entre los oprimidos, en los que quizás falta la instrucción y los concepciones ilustradas de justicia, pero que sin embargo está presente el sentimiento de ayuda para quien más lo necesita.
La solidaridad se convierte en una virtud al transformarse en participación.
Se extiende, en nuestro tiempo a todo el mundo; ya que los medios de comunicación han formado una aldea global de todos los países, favoreciendo la formación de asociaciones no gubernamentales que luchan por diversas causas que consideran justas en pro del bienestar de la humanidad.
La solidaridad implica sentirse afectado por las necesidades de los otros como si fueran propias. En este sentido nuestra solidaridad se manifiesta hacia toda
la humanidad, hacia quienes sufren discriminación xenofóbica, hambre, sida, adicciones, abusos y guerras.
La solidaridad, como cualquier valor también tiene un componente afectivo,pues no es el cumplimiento forzado o frío del deber, sino el afán de ayudar y participar para alcanzar una meta.
También la solidaridad se manifiesta en el ámbito de la educación, el funcionamiento de las instituciones educativas en mucho se debe al trabajo de asociaciones de padres y consejos escolares, que favorecen el logro de metas y suplen carencias que en ocasiones se presentan, tanto de tipo material, como humano.

LA AMISTAD

La amistad es una de las relaciones interpersonales más comunes que la mayoría de las personas tienen en la vida.
La amistad se da en distintas etapas de la vida y en diferentes grados de importancia y trascendencia. La amistad nace cuando las personas encuentran inquietudes comunes. Hay amistades que nacen a los pocos minutos de relacionarse y otras que tardan años en hacerlo. La verdadera amistad dura toda la vida.
 
La amistad:

Nos permite tener experiencias y adquirir conocimientos. Es uno de los valores más hermosos y poderosos, pero debe ser recíproca y sincera para que sea verdadera y duradera.
Se basa en la mutua confianza, el objetivo es ayudar al otro y consecuentemente a sí mismo. Es una relación que hay que cultivarla y cuidarla.
No se impone, ni se programa, como todo en la vida requiere de un esfuerzo para conseguirlo y lo más importante es poner los medios para lograrlo y mantenerlo.
Es una relación entre iguales con alguna característica en común.
 
Se inculca desde la infancia, y como padres debemos enseñar a nuestros hijos el verdadero valor de la amistad, los debemos enseñar a compartir y ayudar. Como también debemos estar atentos del entorno en que se relacionan nuestros hijos. Pero nunca privarle o prohibirle una amistad, y si ésta no nos parece conveniente, debemos conversar con ellos y explicarles nuestras inquietudes.
Un buen amigo:
• Sabe todo de ti.
• Te quiere tal cual eres.
• Está contigo en los momentos buenos y en los momentos malos.
• Comparte las alegrías contigo al igual que tus sufrimientos.
• Te apoya cuando lo necesitas.
• Nunca trata de anularte.
• Te da buenos consejos.
 



miércoles, 9 de octubre de 2013

La Importancia de los Valores de la Familia en México

La familia es el cimiento de la sociedad, porque en ella se aprende los valores y la educación que impactan desde la niñez hasta la edad adulta en la sociedad, estado y país. Para lograr un cambio fundamental es necesaria la educación por valores. La educación por valores es necesaria para la transformación de cualquier país y que debe estar cimentada en la familia, en los profesores de los diferentes niveles de educación así mismo los valores deben de practicadas en las empresas públicas y privadas. Se dice que hay crisis de valores pero nadie más tiene la culpa que nosotros mismos y los medios masivos de comunicación en algo también han favorecido con sus diferentes programas con alto contenido de antivalores del mexicano y de carencia de valor educativo.

Los valores más importantes de la familia mexicana son: el afecto, la cooperación, la humildad, la amistad, la lealtad, lo patriota, etc.
Los antivalores son los que no han favorecido el desarrollo y progreso de los mexicanos. La copia de modas extranjeras a través de los programas de los medios masivos de comunicación ha favorecido a la práctica de los antivalores así mismo, la ausencia de programas educativos para los niños, jóvenes y adultos en donde se dé a conocer la cultura autentica de los mexicanos a nivel local, regional, nacional e internacional.
De acuerdo con Díaz-Guerrero la estructura de la familia mexicana se fundamenta en dos proposiciones principales:
a) La supremacía indiscutible del Padre y
b) El necesario y absoluto autosacrificio de la madre.
Díaz-Guerrero comenta, que desde tiempo inmemorial, el papel de la madre ha adquirido su adecuada expresión en el término de ‘abnegación’ que significa, ni más ni menos, la negación absoluta de toda satisfacción egoísta.
Para Díaz-Guerrero estas proposiciones fundamentales de la familia mexicana parecen derivar de orientaciones valorativas ‘existenciales’ implicadas en la cultura mexicana o mejor dicho, de premisas generalizadas implícitas, o presupuestos socioculturales generalizados que sostienen, desde algo muy profundo, la superioridad indudable, biológica y natural, del hombre sobre la mujer.
Somos dos naciones en una. La nación moderna, minoría privilegiada que acapara ciencia, riqueza y poder. Y la mayoría oprimida y marginada.
Según Rodríguez Estrada y Ramírez Buendía los componentes más significativos de la población son: la familia, la mujer, los jóvenes, las clases sociales y castas, y el individualismo.
De acuerdo con Enrique Krauze nadie en México, salvo Octavio Paz, había visto en la palabra soledad un rasgo constitutivo, esencial digamos, del país y sus hombres, de su cultura y su historia. México -su identidad, su papel en el mundo, su destino- ha sido, desde la Revolución, una idea fija para los mexicanos. México como lugar histórico de un encuentro complejo, trágico, creativo de civilizaciones radicalmente ajenas; como el sitio de una promesa incumplida de armonía social, avance material o libertad; como tierra condenada por los dioses o elegida por la Virgen; como una sociedad maniatada por sus complejos de inferioridad: todo eso y mucho más, pero no un pueblo en estado de soledad.
En México, como en todas las culturas, se tiene una idiosincrasia, una forma de ser, una personalidad peculiar; la cual es importante considerar a¬ fin de que el administrador se apoye en estos conocimientos para descubrir qué es lo que motiva o frustra el personal
 
CONCLUSIONES
La familia es el cimiento de la sociedad, porque en ella se aprende los valores. La práctica de los valores constituye la base para el desarrollo y progreso de los países en vías de desarrollo.
En la familia se aprende valores fundamentales para el desarrollo de las sociedades. Por lo que es importante cultivar los valores en la familia, escuela y sociedad.
La educación debe ser baluarte para la práctica de valores que impactan desde la niñez hasta la edad adulta en la sociedad, estado y país.
Los medios de comunicación en México no han podido cultivar los valores en la niñez y en la sociedad por los programas de poca calidad y valor educativo.
Los programas que transmiten son poco de valor educativo y son programas que favorecen la práctica de antivalores.
Los niños y las personas singulares que más se ven afectadas por estos programas porque ellos mismos la ponen en práctica donde en cualquier lugar en donde se encuentren.
La pregunta es, ¿ la educación de los mexicanos en manos de quien está?, la familia, la escuela, los medios masivos de comunicación o el gobierno. Para cultivar los valores depende, de la familia, la escuela, los medios masivos de comunicación y sobre todo el gobierno.

lunes, 23 de septiembre de 2013

LOS VALORES SON ASUNTO DE LA EDUCACIÓN


La formación valoral aparece como una clara exigencia de la sociedad al sistema educativo. Adquiere diversas formulaciones según las épocas y los contextos geográficos. Algunas de las razones más representativas que se aducen para plantear la necesidad de una formación valoral o ética se relacionan directamente con la temática de esta publicación, y en concreto con la perplejidad humana ante los rápidos cambios de la sociedad global. Son, entre otras, las siguientes:
-En términos generales, se ubica la presencia de un fenómeno de cambio de valores a nivel mundial. Los analistas que participan de esta opinión señalan el hecho de que los valores anteriores se están derrumbando y todavía no se han construido nuevos valores, o éstos son aún más individualistas. Esta situación afecta de manera especial a la población joven, Algunas de las circunstancias de ésta que se podría denominar "crisis" valoral son: la influencia debilitadora de la televisión; el cambio de la estructura familiar, el rompimiento de las relaciones entre la escuela y la comunidad.
Hay una preocupación generalizada por los nuevos problemas éticos que surgen debido al desarrollo de la ciencia y la tecnología (la bioética, la geoética, por ejemplo). Ello debiera encontrarse incorporado en la educación, de manera que tanto los niños como los adultos sean infonnados de los nuevos descubrimientos y tengan también la oportunidad de considerar las consecuencias de estos desarrollos desde un punto de vista ético. Ambos aspectos tiene que ver con la calidad de vida actual e inclusive con el futuro de la humanidad.
Conforme las sociedades se van haciendo cada vez más internacionales y multiculturales, es necesario desarrollar formas para que esta diversidad se convierta en una fuente de riqueza en lugar de una fuente de tensión y conflicto. El respeto universal a los demás, especialmente ahí donde existe diversidad cultural, debe incorporarse a la actividad educativa de todo niño y adulto.
Se considera que la educación es un arma poderosa para luchar contra la discriminación sexual, racial y religiosa que sigue existiendo de facto en nuestras sociedades, la que a su vez es causa de serios conflictos en diversas partes del mundo.
 
Las actitudes de intolerancia, la xenofobia y el racismo han aumentado en los últimos años. Más recientemente, se constata el surgimiento de un ataque renovado a la universalidad de los derechos humanos que amenaza con destruir los esfuerzos de las últimas décadas por construir una sociedad internacional Informe sobre la base de valores comunes .
 
Existe, se señala, una ética universal en pleno desarrollo, plasmada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las sucesivas generaciones de derechos inscritas en los Pactos (de derechos sociales y económicos, de derechos políticos y culturales) y en proceso de elaboración (como los derechos de los pueblos indígenas, el derecho a la salud ambiental, etc.). Esta ética universal debe ser conocida y respetada por todos. Es necesario explicitar en la actividad educativa los principios éticos que subyacen en los instrumentos universales de los derechos humanos.
Un argumento fuerte y consensuado a nivel internacional, incluyendo a América Latina, es el que toma su inspiración del preámbulo de la Constitución de la UNESCO: "Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en las mentes de los hombres que deben erigirse baluartes de paz." Así también, se considera que las situaciones violatorias de los derechos humanos se deben a situaciones deseducativas que se gestan en las mentes de aquellos hombres que mayor responsabilidad tienen de resguardarlos, pero también de los individuos y de los pueblos que los toleran, lo que manifiesta nuestra pérdida de la capacidad de asombro, de crítica, de denuncia. En síntesis, se trata de una pérdida de valores. Para recuperarlos, se indica, hay que volver a las mentes y a los corazones de los hombres para fincar principios y valores que auguren una convivencia justa y fraternal.

LA FORMACION DE VALORES EN LA PRIMARIA




















El ser humano, desde su nacimiento, se acepte o no de que su origen es por creación y además con la potencialidad de convertirse en hijo de Dios, a nadie escapa la aceptación de que se trata de un ser maravilloso, especial y tan singular que es esencialmente diferentes de todos los demás seres que nos rodean.
Sin embargo, el ser humano no nace acabado sino que debe “hacerse”, desarrollarse. De ahí surge la presencia del llamado fenómeno de socialización cultural de acuerdo al contexto geográfico, histórico, político y religioso de cada pueblo. Es por ello, que en el seno familiar el niño o la niña reciben las primeras pinceladas de sus padres y familiares, que no son estrictamente acciones educativas por ser transmitidas tradicionalmente en una etapa donde los pequeños aún no están capacitados para ejercer su libertad.




Posteriormente viene en su desarrollo humano, el fenómeno educativo, donde tanto los educadores como los educandos tienen una labor que cumplir eminentemente de tipo social y por ende de corresponsabilidad. En esta etapa escolarizada y no escolarizada, los profesores pueden comportarse como meros profesores, dejando a un lado el aspecto educativo. Es decir, enseñan, son sólo transmisores de conocimientos, muchas veces meramente repetitivos, dejando a un lado la parte formativa, cuyo núcleo es la enseñanza acompañada de vivencias de valores formativos, educacionales.
 
Ambos fenómenos son sumamente importantes en el desarrollo de los niños y de los adolescentes en el nivel básico de estudios. Pero el factor primordial de formación de ellos es la educación en valores.
Para reflexionar sobre este punto, es preciso ante todo, conocer y reconocer no sólo los resultados de la educación básica, sino también y de modo principal saber el cómo se han obtenido, detectar las causas de ellos. Y cuando se logre esto, hay que emprender estrategias de corrección o fortalecimiento a fin de mejorar efectivamente los procesos de enseñanza y de aprendizaje para la vida. Esto implica fuertemente la urgencia de educar en valores educativos con repercusiones en los valores familiares y sociales.
 
Entre los valores educativos hay que resaltar aquéllos que se refieren al conocimiento: transmisión y búsqueda de la verdad, para distinguirla de la falsedad, del error, de la mentira, del engaño; a la voluntad, para orientarla a tomar decisiones a favor de lo bueno, de lo correcto, de lo noble, de lo mejor; a los sentimientos y pasiones, para encausarlos hacia el respeto, la amistad, el verdadero amor; a nuestras fuerza motoras, para encaminarlas hacia el deporte como un medio de educación integral, “mente sana en cuerpo sano” como suele decirse.
Otros valores educativos íntimamente ligados a los valores familiares y sociales son la puntualidad, el respeto, la responsabilidad personal en cada agente de la educación, como preparar la clase y cumplir con las tareas respectivamente, la tolerancia y comprensión de unos y otros, educadores y educandos, la participación positiva y solidaridad en todo y con todos los que promueven acciones para mejorar la educación.
 
Estas aportaciones pudieran parecer como idealistas, y por lo mismo imposible de alcanzar. Pero no es así, ya que si el fenómeno educativo y en este caso aplicado al nivel básico, no responde a nuestra realidad, debería aceptarse de que si así fuera, sería el resultado de nuestro comportamiento en unos y en otros, y, reconociendo esto, estaría en nuestras manos poder cambiarlo, si nos lo proponemos.
En cualquier caso, si realmente se quiere aspirar a impartir una educación de calidad, se requiere, más allá del manejo de nuevos paradigmas, un cambio profundo de actitud humilde, o sea, reconocer la situación real del fenómeno educativo con el propósito, el compromiso y el cumplimiento de cambiar los resultados con base en el cambio de actitudes procedimentales, en una educación en valores, que significa no sólo conocer los valores citados, sino vivirlos día a día.
Para ello es urgente transformar los valores en virtudes, que son la fuerza permanente y habitual en educadores y educandos, para hacer realidad una auténtica educación en valores y así pasar del discurso a los hechos.
Este tipo de educación es el mejor remedio para disminuir la corrupción en todos los niveles de la vida cotidiana y sería el faro luminoso que pueda guiar a las generaciones actuales hacia la calidad académica y a desarrollar competencias profesionales que redunden en un bienestar común.