La formación valoral aparece como una clara exigencia de la sociedad al
sistema educativo. Adquiere diversas formulaciones según las épocas y los
contextos geográficos. Algunas de las razones más representativas que se aducen
para plantear la necesidad de una formación valoral o ética se relacionan
directamente con la temática de esta publicación, y en concreto con la
perplejidad humana ante los rápidos cambios de la sociedad global. Son, entre
otras, las siguientes:
-En términos generales, se ubica la presencia de un fenómeno de cambio de
valores a nivel mundial. Los analistas que participan de esta opinión señalan el
hecho de que los valores anteriores se están derrumbando y todavía no se han
construido nuevos valores, o éstos son aún más individualistas. Esta situación
afecta de manera especial a la población joven, Algunas de las circunstancias de
ésta que se podría denominar "crisis" valoral son: la influencia debilitadora de
la televisión; el cambio de la estructura familiar, el rompimiento de las
relaciones entre la escuela y la comunidad.
Hay una preocupación generalizada por los nuevos problemas éticos que surgen
debido al desarrollo de la ciencia y la tecnología (la bioética, la geoética,
por ejemplo). Ello debiera encontrarse incorporado en la educación, de manera
que tanto los niños como los adultos sean infonnados de los nuevos
descubrimientos y tengan también la oportunidad de considerar las consecuencias
de estos desarrollos desde un punto de vista ético. Ambos aspectos tiene que ver
con la calidad de vida actual e inclusive con el futuro de la humanidad.
Conforme las sociedades se van haciendo cada vez más internacionales y
multiculturales, es necesario desarrollar formas para que esta diversidad se
convierta en una fuente de riqueza en lugar de una fuente de tensión y
conflicto. El respeto universal a los demás, especialmente ahí donde existe
diversidad cultural, debe incorporarse a la actividad educativa de todo niño y
adulto.
Se considera que la educación es un arma poderosa para luchar contra la
discriminación sexual, racial y religiosa que sigue existiendo de facto en
nuestras sociedades, la que a su vez es causa de serios conflictos en diversas
partes del mundo.
Las actitudes de
intolerancia, la xenofobia y el racismo han aumentado en los últimos años. Más
recientemente, se constata el surgimiento de un ataque renovado a la
universalidad de los derechos humanos que amenaza con destruir los esfuerzos de
las últimas décadas por construir una sociedad internacional Informe sobre la
base de valores comunes .
Existe, se señala, una ética universal en pleno desarrollo, plasmada en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las sucesivas generaciones de
derechos inscritas en los Pactos (de derechos sociales y económicos, de derechos
políticos y culturales) y en proceso de elaboración (como los derechos de los
pueblos indígenas, el derecho a la salud ambiental, etc.). Esta ética universal
debe ser conocida y respetada por todos. Es necesario explicitar en la actividad
educativa los principios éticos que subyacen en los instrumentos universales de
los derechos humanos.
Un argumento fuerte y consensuado a nivel internacional, incluyendo a América
Latina, es el que toma su inspiración del preámbulo de la Constitución de la
UNESCO: "Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en las
mentes de los hombres que deben erigirse baluartes de paz." Así también, se
considera que las situaciones violatorias de los derechos humanos se deben a
situaciones deseducativas que se gestan en las mentes de aquellos hombres que
mayor responsabilidad tienen de resguardarlos, pero también de los individuos y de
los pueblos que los toleran, lo que manifiesta nuestra pérdida de la capacidad
de asombro, de crítica, de denuncia. En síntesis, se trata de una pérdida de
valores. Para recuperarlos, se indica, hay que volver a las mentes y a los
corazones de los hombres para fincar principios y valores que auguren una
convivencia justa y fraternal.
