La familia es el cimiento de la sociedad, porque en ella se aprende los
valores y la educación que impactan desde la niñez hasta la edad adulta en la
sociedad, estado y país. Para lograr un cambio fundamental es necesaria la
educación por valores. La educación por valores es necesaria para la
transformación de cualquier país y que debe estar cimentada en la familia, en
los profesores de los diferentes niveles de educación así mismo los valores
deben de practicadas en las empresas públicas y privadas. Se dice que hay crisis
de valores pero nadie más tiene la culpa que nosotros mismos y los medios
masivos de comunicación en algo también han favorecido con sus diferentes
programas con alto contenido de antivalores del mexicano y de carencia de valor
educativo.
Los valores más importantes de la familia mexicana son: el afecto, la
cooperación, la humildad, la amistad, la lealtad, lo patriota, etc.
De acuerdo con Díaz-Guerrero la estructura de la familia mexicana se
fundamenta en dos proposiciones principales:
Los antivalores son los que no han favorecido el desarrollo y progreso de los
mexicanos. La copia de modas extranjeras a través de los programas de los medios
masivos de comunicación ha favorecido a la práctica de los antivalores así
mismo, la ausencia de programas educativos para los niños, jóvenes y adultos en
donde se dé a conocer la cultura autentica de los mexicanos a nivel local,
regional, nacional e internacional.
De acuerdo con Díaz-Guerrero la estructura de la familia mexicana se
fundamenta en dos proposiciones principales:
a) La supremacía indiscutible del Padre y
b) El necesario y absoluto autosacrificio de la madre.
Díaz-Guerrero comenta, que desde tiempo inmemorial, el papel de la madre ha
adquirido su adecuada expresión en el término de ‘abnegación’ que significa, ni
más ni menos, la negación absoluta de toda satisfacción egoísta.
Para Díaz-Guerrero estas proposiciones fundamentales de la familia mexicana
parecen derivar de orientaciones valorativas ‘existenciales’ implicadas en la
cultura mexicana o mejor dicho, de premisas generalizadas implícitas, o
presupuestos socioculturales generalizados que sostienen, desde algo muy
profundo, la superioridad indudable, biológica y natural, del hombre sobre la
mujer.
Somos dos naciones en una. La nación moderna, minoría privilegiada que
acapara ciencia, riqueza y poder. Y la mayoría oprimida y marginada.
Según Rodríguez Estrada y Ramírez Buendía los componentes más significativos
de la población son: la familia, la mujer, los jóvenes, las clases sociales y
castas, y el individualismo.
De acuerdo con Enrique Krauze nadie en México, salvo Octavio Paz, había visto
en la palabra soledad un rasgo constitutivo, esencial digamos, del país y sus
hombres, de su cultura y su historia. México -su identidad, su papel en el
mundo, su destino- ha sido, desde la Revolución, una idea fija para los
mexicanos. México como lugar histórico de un encuentro complejo, trágico,
creativo de civilizaciones radicalmente ajenas; como el sitio de una promesa
incumplida de armonía social, avance material o libertad; como tierra condenada
por los dioses o elegida por la Virgen; como una sociedad maniatada por sus
complejos de inferioridad: todo eso y mucho más, pero no un pueblo en estado de
soledad.
En México, como en todas las culturas, se tiene una idiosincrasia, una forma
de ser, una personalidad peculiar; la cual es importante considerar a¬ fin de
que el administrador se apoye en estos conocimientos para descubrir qué es lo
que motiva o frustra el personal
CONCLUSIONES
La familia es el cimiento de la sociedad, porque en ella se aprende los
valores. La práctica de los valores constituye la base para el desarrollo y
progreso de los países en vías de desarrollo.
En la familia se aprende valores fundamentales para el desarrollo de las
sociedades. Por lo que es importante cultivar los valores en la familia, escuela
y sociedad.
La educación debe ser baluarte para la práctica de valores que impactan desde
la niñez hasta la edad adulta en la sociedad, estado y país.
Los medios de comunicación en México no han podido cultivar los valores en la
niñez y en la sociedad por los programas de poca calidad y valor educativo.
Los programas que transmiten son poco de valor educativo y son programas que
favorecen la práctica de antivalores.
Los niños y las personas singulares que más se ven afectadas por estos
programas porque ellos mismos la ponen en práctica donde en cualquier lugar en
donde se encuentren.
La pregunta es, ¿ la educación de los mexicanos en manos de quien está?, la
familia, la escuela, los medios masivos de comunicación o el gobierno. Para
cultivar los valores depende, de la familia, la escuela, los medios masivos de
comunicación y sobre todo el gobierno.

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